Implantología
Reponer un diente que falta poniendo una raíz artificial en el hueso y una corona encima. Se nota y se mastica como uno propio, y se cuida igual que el resto.
Todo lo que se hace en la clínica, explicado sin palabras de dentista. Si no sabes cuál es el tuyo, en la portada hay un índice por lo que te pasa.
Reponer un diente que falta poniendo una raíz artificial en el hueso y una corona encima. Se nota y se mastica como uno propio, y se cuida igual que el resto.
Mover los dientes hasta su sitio. No es solo que se vean rectos: cuando muerden donde deben, se desgastan menos y se limpian mejor.
Lo que sujeta al diente es la encía y el hueso. Si sangra al cepillarse, eso es lo primero que hay que mirar, antes que ninguna otra cosa.
La que llaman «matar el nervio». Sirve para quedarse con el diente en vez de sacarlo cuando la caries ha llegado hasta dentro.
Empastes y reconstrucciones. Arreglar lo que está roto o picado conservando todo el diente natural que se pueda: lo tuyo aguanta mejor que cualquier sustituto.
Fijas o removibles, para volver a masticar bien cuando faltan varios dientes. También se arregla y se ajusta la que ya llevas, si ha dejado de sujetar.
Blanqueamiento, carillas, corregir el color o la forma. Se decide contigo y sabiendo de antemano hasta dónde se puede llegar con tu boca.
Extracciones, muelas del juicio y la cirugía que hace falta antes de poner un implante. Se hace en la propia clínica.
Los primeros dientes marcan los de después. Revisiones, selladores y caries de leche, con el trato que hace que un crío no coja miedo al dentista.
De 7 a 15 años, y la familia no paga: lo financia el Departamento de Salud del Gobierno Vasco y lo gestiona Osakidetza. Esta clínica está dentro del programa. Se entra con el talón de aceptación que llega a casa a principios de año, o con la tarjeta individual sanitaria, firmando entonces en la clínica un documento de aceptación. La clínica la eliges tú, de la lista de dentistas habilitados de tu territorio.
El primer aviso llega el año en que se cumplen 7 y el último el año en que se cumplen 15. Qué cubre exactamente lo dice Osakidetza; si hay dudas, se preguntan por teléfono.
Para quien aprieta o rechina los dientes, casi siempre durmiendo y sin saberlo. Se nota en el desgaste, en la mandíbula por las mañanas y en los dolores de cabeza.
Revisión y limpieza. Es lo más barato que se hace aquí y lo que más problemas evita: casi todo lo caro empieza siendo algo pequeño que no se vio a tiempo.
Las radiografías se hacen en la propia clínica, sin mandarte a otro sitio, y se ven al momento en la pantalla contigo delante.
Bocas mayores, con menos saliva, más medicación y a veces menos movilidad. Es otro trato y otro ritmo, y aquí se trabaja así.
Si el tratamiento es grande, se puede repartir: hasta 60 meses, con interés preferencial para pacientes, y eligiendo tú la cuota. Los trámites con la entidad se hacen desde la clínica, y si tienes mutua te ayudan con las autorizaciones cuando la mutua lo permite.
Lo que cuesta cada tratamiento depende de cada boca, así que aquí no hay tarifa. Se dice en la primera visita, por escrito, antes de empezar nada.
Es la manera de saber qué hace falta de verdad y qué no. Pides hora y ya está.